"Entonces, ¿piensas que podría estar hundiéndose en un estado
depresivo?" Le pregunto a Elliot, preocupada por lo que ha estado
contándome de Christian.
"Bueno, yo no podría decirlo a ciencia cierta, mamá. Sabes como es Christian, el nunca se abre
realmente ¿eh? Lo único que sé es que cuando fuimos a hacer senderismo hoy, él
no quería hablar de si mismo en absoluto.
Intenté que aceptara salir a tomar una copa más tarde para relajarse,
pero como siempre me dijo que estaba muy ocupado. Parece preocupado ... de alguna manera."
"Tal vez debería llamarlo ..." medito.
"Te dirá que está bien mamá. Te
darás cuenta cuando lo veas, ya me entiendes."
"Hmm, si, ya sé lo que quieres decir.
Hace casi dos semanas que no lo veo ... tal vez debería presentarme sin
avisar para que no pueda ponerme excusas."
"Bueno, eso podría no ser tan mala idea. De esa manera podrás evaluarlo
correctamente. No va a enfadarse mucho
contigo como no lo hace conmigo. Pero sé
que seguiré por aquí mañana por la mañana."
"Si, bueno, podría dejarme caer por el Escala e insistir en llevarlo a
almorzar."
"Eso sería genial, mamá. Me
sentiré mucho mejor si tu te aseguras de que está bien. Pero debería ser bastante temprano, solo para
asegurarte de que no se te escapa."
"Sí, eso es lo que voy a hacer.
Además, gracias Elliot, por ser un hermano cariñoso y preocuparte por
Christian, sé que no siempre debe ser fácil para ti."
A la mañana siguiente me dirijo al lujoso apartamento de mi hijo
menor. No hay duda alguna de que ahora
Christian es un joven con un enorme éxito y extremadamente rico. Pero, es feliz? ¿Podrá encontrar algún tipo
de satisfacción personal y actuar más como el joven de veintisiete años que es,
en lugar de cómo un magnate frío de mediana edad?
Teniendo en cuenta el inicio tremendamente abusivo en la vida que tuvo, no
es de extrañar que Christian sea un joven tan complejo y difícil. Nunca olvidaré el día que lo llevaron al
hospital donde yo era el médico de turno en el Centro de Protección de la
Infancia del Hospital Infantil de Michigan.
Estaba apenas con vida, muy deshidratado y desnutrido. La policía creía que se había quedado solo,
encerrado en un apartamento en los tugurios con el cuerpo de su madre muerta
durante varios días, sin nada que comer o beber. Ella era una adicta a las drogas, que se
había metido en la prostitución para financiar su adicción al crack. Su hijo había sido claramente descuidado y
habían abusado de él la mayoría, si no todos, de los cuatro cortos años de su
vida con ella. Su proxeneta no tenía
ninguna duda de que tener un niño pequeño alrededor no era propicio para que su
madre prostituta asegurara clientela y
había volcado su furia sobre el pobre niño oprimiéndolo y
atormentándolo.
Me hizo enfermar del estomago el pensar en lo que este niño había pasado.
Incluso en el estado de abandono en que se encontraba era un niño hermoso,
tenía una mata de pelo cobre oscuro y rebelde, profundos y tristes ojos grises,
con una estructura ósea en la cara exquisita.
Creo que su madre biológica podría haber hecho una fortuna si ella solo
hubiera tenido los medios para haberlo presentado a cualquier agencia de
modelos, en lugar de gastar su tiempo ansiando la próxima dosis para sumergirse
en un estado de éxtasis inducido por drogas.
Por supuesto él debería haber recibido cuidado años antes, pero fue uno de
esos niños desafortunados que se escapan del sistema, que nunca detectan los
trabajadores sociales. Supongo que su
madre biológica lo amaba a su manera, porque lo había mantenido a su lado y
trató de cuidar de él, a pesar de que no era capaz.
Apenas podía contener mi propia furia mientras intentaba examinar este niño
hermoso. Estaba sucio y sus ropas eran
poco más que harapos. Se aferraba con
fuerza a su precioso edredón suave, lo único que parecía consolarlo. La enfermera intentó quitárselo porque
también estaba muy sucio, pero le ordené que le dejara tenerlo, ya que era lo
único que tenia en el mundo, y lo había atesorado.
Pude ver que tenia quemaduras de cigarrillos sobre el pecho y la espalda,
así como numerosos cortes, contusiones y otras lesiones, evidencia de los
golpes brutales que claramente había soportado durante un largo periodo de
tiempo. No podía soportar ser tocado por
nadie y era mudo, no dijo ni una palabra ni emitió sonido alguno aparte de
gritar si lo movían o lo tocaban de alguna manera aunque estaba claro que
entendía lo que se le decía.
Me fui a casa hecha un mar de lagrimas aquella noche, muy reacia a dejar a
este pobre niño solo en el hospital, pero no tuve elección. Ya me había hecho a la idea de que lo iba a
adoptar, pasara lo que pasara, y le rogé a Carrick que me apoyara en mi
deseo. Por suerte, él es un hombre
maravilloso y me apoyó totalmente, sobretodo cuando le informe de todos los horrendos hechos.
No he podido tener hijos biológicos propios, y ya habíamos adoptado un
niño, nuestro hijo Elliot. Él es un
muchacho afable, dulce, y pensé que seria capaz de hacer frente con nosotros la
adopción de un hermano.
Y por eso adoptamos a Christian, aunque, naturalmente, llevó tiempo debido
al proceso a seguir, a pesar del hecho de que ya fuimos aprobados como padres
adoptivos. Christian tuvo que ser
colocado con padres de acogida mientras se llevaban a cabo los tramites de
adopción, y se aseguraban que no tenía parientes vivos que tendrían derecho a
adoptarlo si lo deseaban. Nadie se
presentó, así que conseguí mi deseo.
Adoptamos a Christian y le dimos el nombre de nuestra familia de
Trevelyan-Grey.
No fue fácil. Pronto quedó claro que
era un muchacho muy brillante e inteligente, pero todavía no
hablaba. Nos hacia saber lo que quería
asintiendo o negando con la cabeza, o apuntando a lo que el quería.
Y sufría terribles pesadillas que lo hacían despertarse empapado en sudor y
gritando de una manera que helaba la sangre. Seguía si soportar ser tocado,
abrazado o cogido, pero solía acostarme a su lado en la cama para calmarlo,
susurrando suavemente, cantándole y acariciando su pelo. Con el tiempo se dormía.
Finalmente encontramos el camino con Christian, cuando tenia unos seis años
de edad. Me gustaba tocar el piano y les
tocaba canciones a los niños, con la esperanza de que podría alentar a
Christian para encontrar su voz y unirse a Elliot. Se unían durante un rato, pero luego Elliot
se aburría y salía corriendo a jugar con otra cosa. Pero Christian se sentaba a mi lado, en el taburete
del piano, y miraba mis manos sobre las teclas, claramente fascinado.
"¿Quieres que te enseñe a tocar?"
le pregunté tímidamente. Me
emocioné cuando, después de pensarlo durante un minuto o dos, él asintió con la
cabeza y me regaló una pequeña sonrisa.
Así lo hice, y desde el principio quedó claro que quería. Después de unas pocas sesiones lo había
entendido con tanta rapidez que era obvio que tenia un talento natural. Le encontramos un profesor de piano
particular, y Miss Kathie dijo que era el alumno con más talento que había tenido
nunca. Y, por ultimo, Christian se relajó lo suficientemente con nosotros para
empezar a susurrar algunas palabras.
Luego adoptamos a Mia para completar nuestra familia. Ella había sido abandonada por su madre
biológica adolescente cuando era una bebé pequeña, así que nos las arreglamos
para adoptarla cuando tenía seis meses.
Lo pensamos mucho, sopesando si era lo correcto, pues ya teníamos dos
hijos, uno de ellos con necesidades especiales.
Al final, decidimos que había suficiente amor para todos, y así continuamos
con los trámites y la adoptamos. Christian era realmente un niño muy
autosuficiente, que se ocupaba de si mismo la mayor parte del tiempo. Comía cualquier cosa que se le ponía delante,
y le animamos a servirse cualquier alimento que quisiera si tenía hambre y le
aseguramos que no sería castigado, ni regañado por hacerlo. Con una dieta saludable, creció rápidamente y
llegó a recuperar el tiempo perdido, en realidad era bastante alto para su edad
a los seis años.
Cuando trajimos a casa a la bebé, Mia, Elliot se puso más bien celoso por
tener otro nuevo miembro en nuestra exigente familia, mientras que Christian
simplemente la adoraba, desde el primer día.
Su amor y preocupación por ella lo hizo hablar más, mientras se
apresuraba a buscarme si ella se movía en su cuna, o si pensaba que necesitaba
comer o un cambio de pañal.
"Mami, mami, ven ahora. Bebé
Mia te necesita, mamá", me urgía, tirando de mi manga con insistencia.
Se pasaba el tiempo observándola mientras dormía, tocando suavemente su
mejilla o acariciando su cabello oscuro sedoso de bebé. Fue una revelación, y un punto de
inflexión. Este era el maravilloso,
amable y cariñoso niño pequeño que había estado oculto durante tanto tiempo
detrás de su miedo.
Así que Christian fue capaz de ir a la escuela, pero le resultaba
difícil. Todavía no podía soportar ser
tocado de ninguna manera. No hizo
amigos, y él tenía muy mal genio, que bien podía explotar en furia
incontrolable ante la más mínima provocación.
Era excepcionalmente brillante, y encontró aburrida la escuela, porque
para él todo era fácil y no le representaba ningún reto. Nos resistimos a dejar que acelerara sus
estudios en clases mas avanzadas, ya que nos pareció que primero necesitaba
desarrollar sus habilidades personales, pero al final cedimos, y acabó con una
gran cantidad de clases con su hermano mayor.
Elliot fue el protector de Christian, pero también le tenía algo de miedo,
porque lo había visto dar rienda suelta a su temperamento violento. Pero el travieso y buen temperamento de
Elliot quería cuidar siempre de su hermano pequeño, y yo estaba orgullosa de él
por eso. Cuando adoptamos a Christian le
expliqué que lo habían tratado muy cruelmente cuando era pequeño, así que
nuestro trabajo como su familia era darle más cariño.
Por supuesto, cuando sus hormonas adolescentes comenzaron a surtir efecto,
Christian se convirtió en una pesadilla.
Sacó frecuentemente un temperamento violento encubierto que clamaba
venganza. Se metió en un montón de problemas y fue expulsado de dos escuelas
por peleas. También tuve sospechas de
que estaba bebiendo, e incluso temía que pudiera recurrir a las drogas como su
madre biológica lo había hecho. Por lo que me había enterado de ella, había
sido una chica muy inteligente que había ganado una beca de matemáticas en la universidad,
pero había llegado entonces con una mala actitud que se metió en las drogas, lo
que la convirtió en una adicta a la cocaína.
Esto la llevó abandonar la
universidad y terminar como una prostituta.
Su familia había muerto en un accidente de coche, así que no tenía a
quien recurrir o quien la ayudara.
Y de alguna manera, en ese momento, pude ver que la historia se repetía,
como Christian parecía dirigirse hacía la auto-destrucción. Fue un momento muy preocupante, y tuve la
suerte de contar con el apoyo de mi amiga Elena, quien me proporcionó un hombro
sobre el que llorar, contándole a ella mis preocupaciones sobre mi hijo.
Carrick me insistió en que Christian necesitaba terápia, pero no se dejaba
ayudar. Y luego, cuando tenía quince
años, llegando a los dieciséis, de repente pareció calmarse. Tal vez sus hormonas se estabilizaron, tal
vez el psicólogo de ese momento finalmente logró llegar a él. Fuera lo que fuese, se calmó, llevaba bien
los estudios y con el tiempo llegó a Harvard.
Odiaba Harvard. No era por el
estudio - encontró que todo lo que tenia que ver con los negocios y la economía
era increíblemente fácil - Creo que fue el estilo de vida. Tratamos de
convencerlo de que no abandonara la escuela cuando solo le faltaba un año para
terminarla, pero ya se le había metido en la cabeza. Carrick se puso furioso con él, y no estoy
segura de si alguna vez realmente lo ha perdonado, a pesar del éxito que ha
conseguido. Christian podrá ser uno de
los hombres jóvenes más ricos de Estados Unidos, pero su padre sigue pensando
que debería haber terminado en Harvard antes de lanzarse al mundo empresarial.
Como están las cosas ahora, estoy muy orgullosa de mi hijo por su increíble
éxito en los negocios, pero estoy preocupada por su felicidad personal. Era un hermoso niño, y se ha convertido en un
joven muy hermoso, es muy guapo por cierto.
Literalmente tiene a las mujeres desmayándose a sus pies, y sin embargo,
no muestra ningún interés en ninguna de ellas.
Puede ser totalmente encantador cuando quiere, pero eso es lo que le
pasa. Christian nunca ha traído una
chica a casa, y no me parece natural.
Los hombres jóvenes, como Elliot, tienen un montón de amigas y ceden
libremente a sus sentimientos y
necesidades naturales.
Así que he llegado a la conclusión de que Christian no está interesado en
las mujeres, o que probablemente es gay.
Pero como nunca lo he visto con
una pareja gay, sólo puedo asumir que es célibe. El Señor es el único que sabe lo que él vio
de pequeño cuando su madre prostituta entretenía a sus clientes, y tal vez esto
ayude a explicar por que se reprime y es célibe. Supongo que debería al menos estar agradecida
de que no ha resultado ser uno de esos hombres perturbados que tienen gustos inusuales
y depravados.
Así que esta mañana, al entrar en el ascensor de su apartamento, me
preocupa que su terrible infancia todavía le afecte, ahora que Elliot me ha
hablado sobre su preocupación de que se está convirtiendo en solitario y
retraído. No puedo soportar la idea de
que se encuentre solo, y que pueda tener pensamientos negativos que podrían
ponerlo de nuevo en el camino de la autodestrucción. Ahora que ha superado su objetivo de
convertirse en súper rico, ¿qué nuevos retos tendrá? El tiene todo el confort material posible,
pero no creo que sea suficiente para que cualquiera pueda ser verdaderamente
feliz.
Carrick y yo hemos sido bendecidos con un muy feliz matrimonio, y así
quiero ver a Christian, que encuentre un
compañero de vida – hombre o mujer, lo que lo haga feliz – y pueda compartir
todo lo que tiene con alguien. Todo
parece sin sentido estando solo.
Al llegar a su apartamento Taylor me dice que Christian todavía está en la
cama, mis peores temores se hacen realidad.
Algo está pasando si aún está descansando cunado él nunca duerme hasta
tarde, la única razón que puedo imaginar para ello es que el está, de alguna
manera, enfermo. Le insito a Taylor que
tengo que verlo, y me dirijo con determinación a entrar en su dormitorio.
Con agradecimiento a Sirocco 968 por proporcionar la traducción al español.
No soy dueño de ninguno de los personajes de la trilogia de "Cincuenta
Sombras". Pertenecen a E L James. Estoy simplemente tomando prestados los
personajes para entretenimiento y no por beneficio economico. Por favor, consulte
la página de aviso legal para más detalles sobre los derechos de propiedad
intelectual de esta obra.

